El mercado financiero global ha sido testigo de un hito sin precedentes este lunes, cuando el precio del oro superó la barrera psicológica de los $5,000 por onza, alcanzando máximos históricos cercanos a los $5,110. Este ascenso meteórico representa un incremento del 18% en lo que va de 2026, impulsado por una combinación de factores geopolíticos y económicos que han llevado a los inversores a buscar refugio en el activo más antiguo de la humanidad.
Analistas de firmas como Goldman Sachs y J.P. Morgan atribuyen este «rally» histórico a las crecientes tensiones internacionales, la incertidumbre por la deuda de las grandes potencias y las políticas arancelarias globales.
El metal precioso, que ya había cerrado 2025 con ganancias excepcionales, consolida su posición como reserva de valor frente a la volatilidad de las divisas tradicionales. Expertos sugieren que, de mantenerse las condiciones actuales, el precio podría buscar la marca de los $6,000 antes de finalizar el año, mientras que la plata también ha seguido esta tendencia superando los $100 por onza.









