En un fallo sin precedentes contra el crimen organizado y la impunidad, el Tribunal Segundo Contra el Crimen Organizado de San Miguel dictó una sentencia de 720 años de prisión contra Juan José Castillo Arévalo, conocido como «El Samurái». El exmiembro de la Policía Nacional Civil fue hallado culpable de una serie de delitos atroces cometidos entre 2015 y 2017 en los departamentos de Usulután y San Miguel, incluyendo 18 homicidios agravados, fraude procesal, amenazas y agrupaciones ilícitas.
Junto al cabecilla, otros tres exagentes de la corporación recibieron penas que suman siglos de cárcel. José Onán Castillo Arévalo fue condenado a 410 años de prisión, mientras que José Fermín Melgar Luna recibió una sentencia de 290 años. Por su parte, Félix Antonio Rodas Jurado fue condenado a 65 años de cárcel por su participación en la estructura criminal.
De acuerdo con las investigaciones de la Fiscalía General de la República, los imputados aprovecharon sistemáticamente su investidura policial y el equipo del Estado para ejecutar crímenes selectivos. Posteriormente, utilizaban sus conocimientos técnicos para alterar las escenas del delito con el fin de desviar las investigaciones y garantizar su impunidad. Con esta resolución, el sistema de justicia envía un mensaje determinante sobre la cero tolerancia a elementos que utilicen el uniforme para delinquir y dañar a la sociedad salvadoreña.









