Francia se encuentra en estado de alerta ante la llegada de su quinta ola de calor del verano, registrando temperaturas máximas extremas de hasta 44 grados Celsius. La emergencia climática se agrava por una sequía generalizada que afecta a cerca del 70 % del territorio nacional. Esta falta prolongada de precipitaciones ha reducido a niveles mínimos históricos los caudales de los principales ríos del país, amenazando el ecosistema fluvial y el abastecimiento de agua en múltiples regiones.
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