Un sismo de magnitud 7.4 con epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó, provocó una de las emergencias naturales más graves de los últimos tiempos en Colombia. El movimiento telúrico, registrado a una profundidad de 103 kilómetros, dejó un saldo devastador de al menos 181 personas fallecidas, más de 2,590 heridos y unas 195 personas reportadas como desaparecidas. Ciudades importantes del occidente colombiano como Cali, que reportó 95 fallecidos, y Pereira concentraron la mayor cantidad de pérdidas humanas y daños estructurales colosales, lo que llevó al presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, a decretar el estado de emergencia nacional.
Los daños materiales son cuantiosos e incluyen la destrucción total de 1,136 viviendas, el colapso de 48 edificios y afectaciones en 807 centros educativos y 85 centros de salud. Ante este panorama, el gobierno de El Salvador dispuso el envío inmediato de 100 toneladas de ayuda humanitaria para auxiliar a las familias damnificadas. El presidente Nayib Bukele confirmó que la asistencia se dividió en dos vuelos especiales de carga. El primer avión partió con 51 toneladas de insumos médicos, alimentos y productos de primera necesidad, mientras que el segundo cargamento completará el apoyo logístico. El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, expresó su profundo agradecimiento al mandatario y al pueblo salvadoreño por este oportuno respaldo en momentos de extrema dificultad.







