Una serie de desastres climatológicos simultáneos provocó situaciones de emergencia en el continente americano y el continente asiático. En la región oeste de Canadá, los incendios forestales activos obligaron a evacuar de urgencia a más de 20,000 ciudadanos de las poblaciones adyacentes al lago Okanagan, en la provincia de Columbia Británica, durante el pasado fin de semana. Las autoridades forestales canadienses y estadounidenses reportaron la pérdida de miles de hectáreas boscosas debido al avance incontrolable de las llamas, registrándose además el deceso de una mujer de 80 años en su intento por escapar del fuego en la zona de Okanagan.
Paralelamente, en el archipiélago de Filipinas, el impacto de las persistentes lluvias monzónicas cobró la vida de al menos 12 personas y dejó a otras ocho reportadas como desaparecidas en las últimas horas. Las fuertes precipitaciones pluviales desencadenaron inundaciones severas y deslaves en el sector norte de la nación asiática, incomunicando a decenas de asentamientos humanos y forzando el traslado de cientos de familias hacia albergues temporales estatales.
Por su parte, la costa oriental de China sufrió el embate directo del tifón Dolphin, fenómeno meteorológico que provocó la evacuación de más de un millón de habitantes como medida de prevención sanitaria y civil. Los intensos vientos y los desbordamientos de ríos obligaron a suspender en su totalidad las operaciones de transporte terrestre y marítimo en la región de Shanghái, donde las aerolíneas locales debieron cancelar 950 vuelos comerciales programados. Aunque los organismos meteorológicos chinos disminuyeron algunos niveles de alerta al iniciar la semana, las restricciones para actividades recreativas e industriales al aire libre se mantienen en vigor.







