La temporada de verano en el hemisferio norte ha registrado una de las crisis climáticas más agudas de los últimos años, con olas de calor extremo que han cobrado la vida de miles de personas en territorio europeo. Alemania encabeza los reportes más alarmantes con aproximadamente 14,000 fallecimientos directamente relacionados con las altas temperaturas, de acuerdo con los balances oficiales. Las personas de 75 años o más fueron el grupo de población más vulnerable, registrando niveles de exceso de mortalidad que superaron a los reportados en la emergencia de 2018.
En España, el impacto del calor extremo se ha traducido en cerca de 4,500 decesos atribuidos a las altas temperaturas entre los meses de junio y agosto. Esta cifra constituye el registro de letalidad por calor más elevado en el país ibérico desde el año 2022. Las autoridades de salud españolas señalaron que la combinación de temperaturas máximas constantes y la falta de precipitaciones no solo ha afectado la salud humana, sino que también ha propiciado una de las temporadas de incendios forestales más destructivas de su historia reciente.
Por su parte, Francia reportó un balance de 1,243 fallecimientos adicionales únicamente durante la segunda ola de calor extremo registrada en el mes de julio. Desde el inicio de la primavera en el mes de mayo, el acumulado de muertes vinculadas directamente a la exposición al calor en territorio francés se aproxima a las 7,300 personas. Los científicos y meteorólogos europeos coinciden en que estos fenómenos extremos evidencian la aceleración de los efectos del cambio climático global en el continente.







