La escalada bélica entre Estados Unidos e Irán sigue presionando los mercados energéticos globales. Pese a que el barril de crudo Brent alcanzó picos superiores a los 100 dólares esta semana, recientemente experimentó un leve ajuste a la baja, cotizando en los 97.10 dólares. Por su parte, el crudo West Texas Intermediate se sitúa en los 89.05 dólares por barril. La inestabilidad en el Estrecho de Ormuz mantiene la incertidumbre sobre el abastecimiento de energía.
Los efectos de la volatilidad se reflejan directamente en los principales indicadores financieros mundiales. Wall Street cerró la semana con números rojos: el índice S&P 500 retrocedió un 0.7%, el tecnológico Nasdaq un 1.5% y el Dow Jones acumuló pérdidas semanales de hasta el 0.8%. Analistas financieros advierten que la persistencia del conflicto mantendrá la tendencia inflacionaria en el transporte de mercancías y otros servicios dependientes del crudo.







